martes, 28 de enero de 2014

(XXVII) Guerrero.

"Una persona se convierte en un guerrero,
cuando la sangre canta para sus oídos;
y aún así, no mata desesperado."
Deep Thoughts by David Seguin

Guerrero

¡Cánticos Malditos!
¡Poesías Manchadas!
¡Cuadros Disonantes!
¿¡Cuándo el mundo
Se convirtió en inmundo?!
¿Cuándo el cielo
Se convirtió en cadenas?
¿Cuándo?

Hubo una vez,
Un tiempo, pasado,
Un tiempo, olvidado,
Un cielo, negro.
Un ave, andando.
Un pez, ahogado.
Un mundo, inmundo.
En él, un guerrero,
Gaviota y Gorrión
Espalda.
Delfín y Tiburón
En mente.
Tigre y León
De frente.
Tus ojos y tu cabello.
Su soplo.
<<Su vida.>>

Un guerrero dormido.
Un guerrero que espera.
Espera el beso de la muerte
—que resucita.

Dicen que una noche,
De oscuridad deslumbrante,
De viento irrespirable,
De lluvia insaciable.
Sus ojos no veían:
—miraban al vacío,
La oscuridad le cegaba,
El aire no respiraba,
El agua no saciaba.
Dicen que esa noche,
Un grito rompió la calma,
Una sombra recortada apareció.
Pies de ladrón, Manos de Músico,
Mente de Soñador, Lengua de Plata.
Irrumpió en la morada,
Del guerrero que duerme.
Trató de despertarle 
Desesperadamente.
Pero no lo consiguió.
Esperanzas rotas.
Daga en mente,
Ira en mano…

Y la muerte apareció.
La daga temblaba,
La ira sucumbía,
Sus pies retrocedieron,
Sus manos retorcieron,
Su mente, paralizada,
Su lengua dormida.
Y su visión.
—La muerte.
Su vida en un puño.
La dama le observaba,
Sonrisa retorcida,
Guadaña en mano,
Pies bailando, danzando,
En el filo de la daga.
— ¿Quién eres?—
— ¿No me reconoces…
O no me quieres conocer?
Su aliento se esfumó,
Su corazón colibrí se volvió.
— ¿Quién eres?
Repitió, un susurro,
Un aliento, respiración rápida.
—Soy la negra noche,
Soy ese sueño que tuviste,
Soy esa daga que pensabas,
Esa ira que empuñabas.
Soy ese pez ahogado,
Soy tu última respiración.
Tu última compañera. —
Tragó saliva, angustiado,
Trató de serenarse, inútil,
¿Quién puede evitar no arrodillarse
Ante aquella última que te abraza?
Tembloroso, hincó rodilla,
Segó su orgullo,
Y tragó saliva.
Inmóvil, cuán estatua,
Sin respirar.
Bum—Bum...
Su corazón trataba de palpitar.
Nadie se movía,
La dama miraba,
El guerrero dormía,
Y el ladrón esperaba.
Una lucha silenciosa,
Entre el ladrón y la dama.
¿Quién daría el primer paso?
¿Quién alzaría la primera mano?

Y entonces el ladrón la sintió.

Le cogió la mano,
Delicadamente, fríamente,
Y la ira en la mano le empuñó.
Le acarició las crines,
Con frialdad, sobriamente,
Y la daga en mente le colocó.
<<Avanza tus pies,
Revive tu orgullo,
Alza tu mentón,
Empuña la daga,
Y sesga su sueño>>

El ladrón abrió los ojos,
¿Se convertiría en el asesino
De los sueños del guerrero?
¿Sería el quién acabara
Con el cielo eterno del guerrero?
Tragó saliva.
La muerte en su oído le alentaba,
<<Mata, asesina, destruye>>
¿Qué sería de su conciencia?
¿Qué sería de su vida?
¿Qué sería de su alma…?
Pero nadie se puede negar
Al susurro de la muerte
Que alienta.

Acercó el filo,  suavemente, con mimo,
Respiró hondo y miró al guerrero.
Sus ojos cerrados, miraban al vacío,
Su sonrisa mostraba sentimientos escondidos.
Pero la muerte en su oído alentaba.
<<Mata, asesina, destruye>>

La ira cortó,
La mente tembló,
La sangre brotó,
El miedo manó,
El temblor salió.

Y la muerte abrazó al ladrón.

Un abrazo frío, 
Un abrazo inhumano.
Un abrazo sin corazón.
El ladrón cerró los ojos.
Desconcertado.
Se arrastró a la oscuridad.

El ladrón abrió los ojos,
Se sentía igual,
Y se sentía diferente.
Se sentía vivo,
Y se sentía eufórico.
Se levantó y el cuerpo le pesaba.
Respiró y le dolió respirar.
Trató de hablar y no pudo.
Su corazón comenzó a bombear.
Y entonces se dio cuenta.

Él era el guerrero dormido,
Él era a quién el agua no saciaba,
Quién el aire no respiraba,
Quién la oscuridad cegaba.
Giró y se tomó con ella,
La dama.
Retrocedió, extrañado.
¿Habría venido a llevárselo?
¿Después de saborear la miel,
Después de acercarla a sus labios,
Se la apartaría?
La dama sonrió.
<<¿No lo entiendes?>> susurró.
El ladrón frunció el ceño.
¿Ladrón o guerrero?
<<Sigues siendo ese ladrón,
Lengua de plata, 
Manos de músico,
Mente de soñador.
¿O acaso has cambiado?
Todos somos héroes.
¿O acaso lo puedes negar?>>
La dama huyó.
El guerrero quién no sabía,
Si era el ladrón, frunció el ceño,
Desorientado, y entonces lo entendió.

No hace falta que te digan héroe para serlo.
Todos los días todo el mundo somos héroes,
Por el mero hecho de vivir.
Pues lo más preciado de todos nosotros,
Son los sueños, el frenesí…
La vida.

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