miércoles, 29 de enero de 2014

(XXIX) Gorrión

"No se puede volar,
sin un viento que aliente tus alas"

 (Cuando pueda añado una foto que tengo preparada.
Asco de internet.)


El Gorrión

El gorrión vuela,
Surca los cielos,
Alegre cantar.
        —El que le acompaña.

El gorrión vuela,
Rozando las nubes,
Dulce aleteo,
        —El que le acompaña

El Gorrión es libre,
¿Pero qué es la libertad?
Flotar en el abismo
        —Sin caerse
Cantar al alba
        —Sin importar quién escuche.

El gorrión vuela,
Y la tormenta le ve.
Se cierne sobre él.
<< ¡Cae abatido, gorrión,
No es tu momento,
No es tu sueño!>>
        —Desesperación.

El gorrión volaba alto,
Hasta que la tempestad le abatió,
Ahora cae, cerrando los ojos,
Soñando con aquellos sueños.
        —Aquellos sueños desesperados.
Sueña con esa mirada,
Con la que un día se cruzó,
Sueña con aquel infinito mar,
Que un día sobrevoló,
Sueña con aquel bello bosque,
En el que sus alas desplegó.

        —El gorrión sigue cayendo.

Loco de tristeza,
¡Ebrio, de felicidad!
Así cae el gorrión,
Quién busca la muerte,
Sueña que en el mar.

        —El gorrión ha cerrado los ojos,
        Está listo para morir.


Más arriba del gorrión,
Más alto que la tempestad,
Más allá de los sueños,
Más allá, allí habita el viento.

Aquel amigo del gorrión,
Quién sostuvo sus alas,
Quién desperdigó sus notas,
Quién había sido todo,

       ¿Le dejaría marchar?

martes, 28 de enero de 2014

OC - Break

Rompiendo el Miedo

>>Romper esquemas. Romper vidas, corazones. 
Romper mentes.
Ese era yo.
Me alzaba orgulloso, sonrisa torcida desenvainada cuán sable, ojos relampagueantes, cuyo objetivo eran simplemente matar...
Nunca me había cuestionado el sentido de la vida. Tampoco si algún día alguien acabaría con la mía. Quizás eso se me había demasiado surreal, e incluso irónico. Aunque sabía que a viejo seguramente no llegaría. Vivir como si mañana fueras a morir, y soñar como si fueras inmortal. Ese era mi lema.
Bueno, ese... y el de aquí mando yo.
¿Por qué? Pues por la simple y mera razón de que odio que mi mundo gire en torno a otras personas.
Y quizás, por esa misma razón, desde el principio te detesté, o más bien me intentaba apartar de tí, sin darme cuenta de que me estaba atando irremediablemente. Tu sonrisa viva, y tus ojos sangre me divertían, y tu pelo sedoso, como una llama se me antojaba irreal. Tu mera imagen me recordaba a las victorias de mi vida... pero claro. Tú tampoco eras que dijéramos un corderito. 
Y la verdad, no me gustaría que lo fueras.
Te quiero tal y como eres, Fear.
Porque... la realidad es que yo tal vez rompí tus esquemas, tu vida, tal vez te rompí del todo...
Pero tu también me distes un miedo Fear, un punto débil.
Sabes, Fear, nunca he tenido miedo de nadie. Excepto de ti...
Eres a la única persona a la que tengo miedo de perder.


Darkness by noridomotomiriki

Buenos días gente :3

Aquí os traigo un personaje mío: Break. Un macabra, sinsentido pero de lo más mono. Y ese trocito de arriba es un fragmento que él piensa sobre su querida y amada Fear, amantes lo más de bonito. (Ironía, por favor). Sinceramente, es el personaje que más ha dado de sí, y con el que más disfruto y me divierto. A su alrededor, he creado la idea de una saga que estaría formada por 8 novelas, las primeras seis independientes prácticamente, pero después se une todo. (Algún día acabaré eso, aunque sea en mi lecho de muerte.).

La historia de Break, es, entre todas las que tengo planeadas, la más compleja. Es más, estaría compuesta de unos tres libros o fases. Tan solo os dejo el nombre de la primera Luces Quebradas.  Y sí, la imagen que está ahí arriba sería Break de mayor. De jovencito, es decir de niño sería algo como este:


No me digáis que no hay cambio. Pero su historia es que tiene de todo, el pobre. No lo he dejado nunca pero nunca tranquilo. (Y así está, resaviado perdido).

Bueno, para acabar por lo menos por hoy, os dejo el primer fragmento de su historia, El Arte de Romper:

O.
Toda historia tiene un comienzo.


<<Toda historia tiene un comienzo,
Todos los cuentos tienen un bardo,
Quién con la voz ronca por el tiempo,
Narra y cuenta con su voz ardiente.

Me presento como tal humilde bardo,
Quién no tiene por arma, ni espada ni mirada,
Ni un alma henchida de oro, gloria o amor,
Tan solo su voz desafinada y agrietada por el tiempo.

Más esta historia, cuenta la leyenda,
O más bien la pesadilla de la humanidad,
De un hombre quebrado que rompió el mundo,
Cuya alma atormentada, era afilada como estacas.

Cuya mirada provocó pesadillas a ancianos,
Cuya voz era como el aullido sangrante de los lobos,
Cuyo aspecto no parecía ni simulaba a la muerte,
Cuyo tacto era frío, como el invierno del ártico.

Cuenta la leyenda que su alma está viva,
Cuentan las historias que bebe la sangre asesinada…
Cuenta la leyenda que nació del vientre de una serpiente,
Más no nos engañemos, pues nació buen día.

Acercaros y os contaré la historia del demonio,
Que no fue fruto de serpiente, si no de un mal destino,
La historia de un alma afilada y gélida como mil puñales de hielo,
Que asesinó caballeros, damas, asesinos de reyes y reyes…

La leyenda verdadera de Steve Walker.
O como se llamó después de morir y renacer.
La leyenda de Break,

El Quebrado.

(XVIII) La Dama

"Sentía día tras día como el frío,
luchaba por salir de sus entrañas,
y de paso, acuchillarla"
Untitled on We Heart It
http://weheartit.com/entry/98333638/via/AngiesLouis

La Dama

La dama de cabello albo
Vivir decía, que no quería,
Pues morir era el deseo,
De sus pupilas.

La dama de ojos cristalinos,
Recogía su vestido platino,
Arrugado, maltrecho, estúpido,
Roto. Ya no le servía.

La dama de piel de marfil
Acariciaba con sus manos el arpa,
Arrancando notas melancólicas,
Dolor, el que ella sentía.

La dama de sonrisa menguada
Trataba de desvelar mis secretos;
Me mataba con su mirada,
Me ahogaba con sus caricias.

Alma en pena.
Muerte en vida.
Detrás de porcelana,
No sentía, pues muerta
Ella estaba.

¡Oh, cuán dolor!
¡Oh, cuán pena!

¡Que sufrimiento el no sentir sufrimiento!
Que pena, el no sentir pena…

(XXVII) Guerrero.

"Una persona se convierte en un guerrero,
cuando la sangre canta para sus oídos;
y aún así, no mata desesperado."
Deep Thoughts by David Seguin

Guerrero

¡Cánticos Malditos!
¡Poesías Manchadas!
¡Cuadros Disonantes!
¿¡Cuándo el mundo
Se convirtió en inmundo?!
¿Cuándo el cielo
Se convirtió en cadenas?
¿Cuándo?

Hubo una vez,
Un tiempo, pasado,
Un tiempo, olvidado,
Un cielo, negro.
Un ave, andando.
Un pez, ahogado.
Un mundo, inmundo.
En él, un guerrero,
Gaviota y Gorrión
Espalda.
Delfín y Tiburón
En mente.
Tigre y León
De frente.
Tus ojos y tu cabello.
Su soplo.
<<Su vida.>>

Un guerrero dormido.
Un guerrero que espera.
Espera el beso de la muerte
—que resucita.

Dicen que una noche,
De oscuridad deslumbrante,
De viento irrespirable,
De lluvia insaciable.
Sus ojos no veían:
—miraban al vacío,
La oscuridad le cegaba,
El aire no respiraba,
El agua no saciaba.
Dicen que esa noche,
Un grito rompió la calma,
Una sombra recortada apareció.
Pies de ladrón, Manos de Músico,
Mente de Soñador, Lengua de Plata.
Irrumpió en la morada,
Del guerrero que duerme.
Trató de despertarle 
Desesperadamente.
Pero no lo consiguió.
Esperanzas rotas.
Daga en mente,
Ira en mano…

Y la muerte apareció.
La daga temblaba,
La ira sucumbía,
Sus pies retrocedieron,
Sus manos retorcieron,
Su mente, paralizada,
Su lengua dormida.
Y su visión.
—La muerte.
Su vida en un puño.
La dama le observaba,
Sonrisa retorcida,
Guadaña en mano,
Pies bailando, danzando,
En el filo de la daga.
— ¿Quién eres?—
— ¿No me reconoces…
O no me quieres conocer?
Su aliento se esfumó,
Su corazón colibrí se volvió.
— ¿Quién eres?
Repitió, un susurro,
Un aliento, respiración rápida.
—Soy la negra noche,
Soy ese sueño que tuviste,
Soy esa daga que pensabas,
Esa ira que empuñabas.
Soy ese pez ahogado,
Soy tu última respiración.
Tu última compañera. —
Tragó saliva, angustiado,
Trató de serenarse, inútil,
¿Quién puede evitar no arrodillarse
Ante aquella última que te abraza?
Tembloroso, hincó rodilla,
Segó su orgullo,
Y tragó saliva.
Inmóvil, cuán estatua,
Sin respirar.
Bum—Bum...
Su corazón trataba de palpitar.
Nadie se movía,
La dama miraba,
El guerrero dormía,
Y el ladrón esperaba.
Una lucha silenciosa,
Entre el ladrón y la dama.
¿Quién daría el primer paso?
¿Quién alzaría la primera mano?

Y entonces el ladrón la sintió.

Le cogió la mano,
Delicadamente, fríamente,
Y la ira en la mano le empuñó.
Le acarició las crines,
Con frialdad, sobriamente,
Y la daga en mente le colocó.
<<Avanza tus pies,
Revive tu orgullo,
Alza tu mentón,
Empuña la daga,
Y sesga su sueño>>

El ladrón abrió los ojos,
¿Se convertiría en el asesino
De los sueños del guerrero?
¿Sería el quién acabara
Con el cielo eterno del guerrero?
Tragó saliva.
La muerte en su oído le alentaba,
<<Mata, asesina, destruye>>
¿Qué sería de su conciencia?
¿Qué sería de su vida?
¿Qué sería de su alma…?
Pero nadie se puede negar
Al susurro de la muerte
Que alienta.

Acercó el filo,  suavemente, con mimo,
Respiró hondo y miró al guerrero.
Sus ojos cerrados, miraban al vacío,
Su sonrisa mostraba sentimientos escondidos.
Pero la muerte en su oído alentaba.
<<Mata, asesina, destruye>>

La ira cortó,
La mente tembló,
La sangre brotó,
El miedo manó,
El temblor salió.

Y la muerte abrazó al ladrón.

Un abrazo frío, 
Un abrazo inhumano.
Un abrazo sin corazón.
El ladrón cerró los ojos.
Desconcertado.
Se arrastró a la oscuridad.

El ladrón abrió los ojos,
Se sentía igual,
Y se sentía diferente.
Se sentía vivo,
Y se sentía eufórico.
Se levantó y el cuerpo le pesaba.
Respiró y le dolió respirar.
Trató de hablar y no pudo.
Su corazón comenzó a bombear.
Y entonces se dio cuenta.

Él era el guerrero dormido,
Él era a quién el agua no saciaba,
Quién el aire no respiraba,
Quién la oscuridad cegaba.
Giró y se tomó con ella,
La dama.
Retrocedió, extrañado.
¿Habría venido a llevárselo?
¿Después de saborear la miel,
Después de acercarla a sus labios,
Se la apartaría?
La dama sonrió.
<<¿No lo entiendes?>> susurró.
El ladrón frunció el ceño.
¿Ladrón o guerrero?
<<Sigues siendo ese ladrón,
Lengua de plata, 
Manos de músico,
Mente de soñador.
¿O acaso has cambiado?
Todos somos héroes.
¿O acaso lo puedes negar?>>
La dama huyó.
El guerrero quién no sabía,
Si era el ladrón, frunció el ceño,
Desorientado, y entonces lo entendió.

No hace falta que te digan héroe para serlo.
Todos los días todo el mundo somos héroes,
Por el mero hecho de vivir.
Pues lo más preciado de todos nosotros,
Son los sueños, el frenesí…
La vida.

domingo, 26 de enero de 2014

(XXVI) Sueños de Metralla - Escena Segunda

"Los monstruos me ahogan, me arrancan
trozos de alma y me queman."

Imagen

Escena Segunda

Se trata de una sala blanca, impecable. Suelos blancos y techos blancos. Las paredes blancas. Ni una cama ni una mesa. Ni una silla ni sillón. Y menos aún almohada. El suelo es de un blanco enfermizo, como del hospital. Es de un blanco que no transfiere paz, sino miedo, incertidumbre. Las paredes tiene marcas de uñas, de garras de desesperación por huir. El silencio es perpetuo durante unos instantes pero a la vez vibra. Tensión con calma. Y en el centro, ella, AINA. Lleva un camisón gris, como su alma desgarrada, y el cabello pelirrojo. Lleva una manga larga dónde una vez hubo mano, y la otra mano está crispada, tratándose de agarrar el pecho. Está encogida sobre sí misma, como si las puñaladas le estuvieran atravesando. Suelta gruñidos de vez en cuando, se suelta el pecho y se agarra el pelo para provocarse un dolor físico que nuble el dolor psíquico. Se levanta y comienza a andar en círculos, cuadrados y luego en aleatorio mientras susurra maldiciones.

AINA:
¡La noche es de luna oscura!
¡Dulce dama, venga acá!
¡Venga acá, cobarde!
Acaso… ¿Acaso dios te libró
Del dulce horror de pensar?
Acaso… ¿Acaso crees que tú
Me puedes ignorar?
Ah… no. No te escaparás.
Corre, corre pequeña dama.
La noche es oscura y te buscan.
Corre, corre, no escaparás.
Con dientes afilados te devorará.

(Aina comienza a reírse como la loca que todos piensan que es. Se detiene y anda. Se ríe y solloza. Dicen que está loca y se lo comienza a creer. Entra por la izquierda el MÉDICO2. Está ataviado con una bata gris sucia, raída y fea. Tiene el pelo rubio roto y la mirada destrozada de balas. Se acerca a AINA lentamente, cautelosamente, como un lobo acechando a su presa.)


MÉDICO2:
Venga, venga, preciosa.
Te tienes que levantar.
O con dientes afilados
Te devorará.

Te llama tu patria,
Te llama tu deber.
¡Debes volver!
¡No puedes perecer!

(AINA se queda perpleja. Se para y parpadea. Se acaricia su mano que ya no está. Sigue sintiendo, día tras día, el dolor de cuando le arrancaron poco a poco un dedo de cada mano. Y luego la mitad de la mano. Poco a poco, tratando de arrancarle las palabras. Y así acabó, sin brazo y sin ilusión. Parpadea. Un instante y otro. Y retrocede.)

AINA:
Mi patria está muerta,
Perdí mi mano por ella.
Mi patria está muerta.
Yo me perdí con ella.


(El médico maldice por lo bajo. Se la trajeron para recuperarla y se ha perdido aún más. Se coloca las manos en los bolsillos buscando algo. Parece que lo encuentra, y lentamente lo saca. Coge las manos de AINA y deposita un objeto en sus manos a la vez que se separa de ella. AINA coge el objeto y lo observa detenidamente. Se trata de un caballo, una pieza de ajedrez negro ébano pero con ribetes en plateado. Su tacto es suave por la madera y frío pero delicado en la plata. Mira la parte de abajo, dónde hay tan solo una “W” marcada de forma delicada. Suspira unos instantes, y tiembla.)

MÉDICO2:
Es tu momento, Aina.
Has de organizar la patria,
Has de organizar el ejército,
Has de organizar tu vida.

Tienes que luchar, Aina.
Lucha por tu vida,
Que no es otra que tu patria.
Tu madre, tu Alemania.

(AINA cierra los ojos y aprieta los dientes. Coge la pieza con fuerza y desesperación, como si agarrada a ella se encontrara su vida, su alma. Sus esperanzas.)

AINA:
Yo estoy loca, señor médico.
¿Acaso no ve mi mirada?
¿Acaso no ve mis movimientos?
¿No ve mis sueños?

He muerto por mi patria.
Y mi patria quiere que resucite.
Pero yo tengo dudas, señor.
Tengo dudas sobre mi altura.

Temo fallar, señor, por mi vida,
Pero sobre todo, por mi patria.
Temo hacerla caer y desfallecer.
Temo dañar a mi patria, mi alma.

Temo… Pero quiero jugar.
Quiero avanzar, y dañar.
Quiero matar a los enemigos,
De mi patria, de mi amor.

Quiero acabar con ellos,
Destrozarlos, y lanzarlos
A la morada oscura del mundo,
Que no es otra que el infierno.

¡Quiero que corran!
¡Que griten y lloren!
¡Que sus mujeres
Se desgarren las mejillas!

¡Quiero que imploren,
La más honda piedad!
Quiero que sufran…
Lo mismo que yo sufrí.

Quiero que pierdan,
A su amada patria.
Quiero que se pierdan,
En el dolor del infierno.

Quiero susurrarles al oído,
Mientras lloran de miedo.
Que corran, que corran…
Porque con dientes afilados
Los desagarraré.

(AINA se ríe levemente y avanza hacia el médico, que sonríe a su vez. (Le van a aumentar por salvarla o sacarla de donde estuviera. Pero tiene miedo. No sabe si está con una cuerda o una loca. Pero los locos hacen las locuras que los cuerdos no se atreven. Los locos, y más Aina, es capaz de luchar con dientes, uñas, alma, mente y espíritu por la patria. Para un loco como ella más vale morir por su patria que huir como una cobarde. Para ella ser cobarde es estar muerta. Es perecer y convertirse en poco más que una sombra y poco menos que el viento). Se apagan todas las luces y aparece en el fondo un hombre con la guitarra raída. Lleva un sombrero oscuro y una chaqueta raída, como si fuera una bella sátira de los músicos de orquesta, trajeados, con violín y con el pelo repeinado. (El guitarrista lleva el pelo cortado como ha podido. No tiene dinero ni para un digno barbero.) Aina y el Médico se quedan mirándose fijamente, a ambos lados del guitarrista raído con la mirada vacía. Están quietos pero en tensión. Como si en cualquier momento fuera a caer una bomba, o sonar el disparo que les permita echar a correr.)

GUITARRISTA:
Y así comenzó la guerra,
Que acabó en el olvido.
Y así comenzó la guerra,
Que acabó con los suspiros.
La guerra maldita,
Dónde la sangre bañó espadas,
Dónde la sangre regó los campos,
Dónde la sangre tiñó las amapolas.
(De ahí su color. Sangre. Carmesí. Dolor.)

Nuestra heroína ha entrado en escena,
Sin saber aquello que el futuro espera.
Aina, bella dama, de talante indomable,
De mente brillante, pero dañada, herida.
(Aina, bella estrella. Muerta en vida, vida en espera.)

(El guitarrista raído sonríe levemente. Mira al frente y realiza una burda reverencia. Los dos focos que le alumbraban se apagan poco a poco. Se retira a la derecha. Mientras, AINA se cae poco a poco al suelo, como una hoja de árbol caída porque acaba de caer el otoño. El médico la coge de la cintura, pero ella le ignora. Se agarra a su pieza con desesperación. Unos instantes, unos segundos que saben a minutos se queda quieta. La escena parece congelada. Las paredes blancas, los suelos blancos, el vestido raído gris de ella, el guitarrista de fondo, la bata de él casi negra y el pelo rojo de ella, rebelde. Su brazo en cabestrillo, el derecho. Ya no podrá disparar igual. Ya no podrá asesinar a quemarropa sabiendo que siempre, siempre acertará en el corazón. Pero no le importa. Se levanta, regia como una reina a pesar de su corta estatura y mira al público, desafiante. Sonríe, como un lobo antes de devorarse al cordero más adorable y a la vez el más sabroso. El médico se pierde entre las sombras del escenario, quedando en el centro de la escena AINA. Se pone un instante de puntillas y mira fijamente al público, sin enfocar la vista en ningún sitio concreto. Apunta, y hace con sus manos una pistola. Imita que carga con la mano que ya no tiene pero que ella sigue vislumbrando en la semilocura de su mente. Y dispara. El foco se va tornando en rojo y a continuación, poco a poco se va apagando, hasta que la escena se torna totalmente oscura. Se cierra el telón y la sala se queda totalmente en oscuras antes de sonar una alegre pero ridícula melodía, más espeluznante que alegre. Una canción que podría decir que presagia de una forma oscura la muerte más espeluznante y a la vez más dolorosa. Pero música, al fin y al cabo.)

(XXV) Querida

"Los besos menos esperados, 
que nos arrancan el corazón"



Querida

¿Qué es eso que escucho?
¿Son lágrimas esas que derramas por mí?
¿Qué es esto que siento?
¿Dolor al dejarte ir?
¿Qué es esta opresión en el pecho?

No te vayas. No te marches. No te alejes. [Pero púdrete en el infierno]


¿Acaso me odias?
¿Acaso me quieres matar?
¿Acaso me quieres alejar?
¿Quieres clavar tu puñal,
En mi gélido corazón?


Vete, Márchate, Lejos, [Pero llévame contigo]

viernes, 24 de enero de 2014

Interludio

¡Buenos días!

Aquí vengo de acabar de suspender el práctico (¿Y por qué esa energía?), y me he dado cuenta de que si no luchas, pierdes y caes. Te puedes permitir una hora acurrucado bajo las mantas, pero no más, porque a cada segundo que pasa estás perdiendo momentos. ¿Por qué te acurrucas sin hacer nada cuando puedes hacerte un café o un chocolate, buscar música buena y sonreír? O leerte un buen libro, o ver fotos o miles de cosa. Un paseo. Mirar al cielo. Disfrutar del silencio.

El día se compone de milésimas y millones de segundos. De suspiros. Nuestra vida se puede contar en suspiros, en gritos, en lágrimas y sonrisas. En canciones cantadas y en lápices gastados. Por eso, recuerda la frase Si no está bien, es que no es el final.

He hecho un cambio básico de imagen del blog. Cuando termine mi pareja de los exámenes le suplicaré alguna skin graciosilla.

Además, vengo a anunciar que cada miércoles os dejaré además del poema, un fragmento de De Alejandro para el Cielo, una novela que escribí hace dos años. (Y no me rindo, quiero mejorarla.)

Para rematar la faena, dejo mi lista de cosas de este año (chachachaaam).


  1. Aprobar todas (Weeeee)
  2. Escribir los 365 poemas
  3. Coger una rutina de deporte
  4. Escribir dos novelas (Preferiblemente El Arte de Romper y La Ciudad de los Lobos).
  5. Acabar el teatro
  6. Empezar a tocar la guitarra (Empezaré en verano, con tiempo, sep).
  7. Buscar alguna base para aprender ruso (Porque soy chulah).
  8. Aprender más de fotografía 
  9. Sacarme el carnet de conducir (hoy he suspendido por primera vez)
  10. Ser feliz con mi enano.
  11. NADAR. Entraría dentro de la rutina de deporte, pero me gustaría ir a nadar una vez a la semana.
  12. Ser más organizada.
  13. Leer 50 libros (Algún día haré la lista de libros que llevo leídos.)
  14. Aprender a usar el photoshop. (Odioso, pero útil para pintar)
  15. Retomar el ajedrez
Y todo hasta aquí, señores. Mañana les dejaré el fragmento del Teatro, que ya permite vislumbrar por donde van los tiros (si es que tiene tiros aish) y espero vuestros comentarios (decidme por lo menos: Fantasma buuuuh!)

Un beso :3

(XXIV) Verano

"Contigo no respiro, contigo suspiro"

Verano

Tus besos son mi aliento,
Tu boca, mi amor suspiros,
Que quedan atrapados,
Enredados en atrapa sueños.

Tus caricias son como lamidas,
De la sal del mar, de las olas,
Lenta y fría, que acarician mis pies,
Que acarician mi piel.

Nos enredamos en la arena,
Nos escondemos entre la arena,
Subió la marea, nos arrastramos,
Lentamente, dulce, con la marea.

Nos dejamos de llevar,
La pasión ardió,
Y alrededor, de golpe,
El agua se evaporó.

Susurraste en mi oído,
Cosquillas y carcajadas,
Arrancaste a mordiscos
Entre mis comisuras.

Tengo ganas de bailar,
Tengo ganas de jugar,
Cuando me besas,
Me ilumino.

Cuando me besas,
Camino, corro,
No me paro,
Soy una bala.

Puedo contar,
Pero nunca termino,
Cuando me besas,
Todo es infinito.

Me fundo contigo.

jueves, 23 de enero de 2014

(XXIII) Mi Tierra

"Sea por Andalucía libre,
España y la Humanidad"
CHRISTIAN PAUL KUSCH 2014 ©
CARRETERA DE MÁLAGA
ALMERÍA

Mi Tierra

Yo no tengo lema,
Y tampoco bandera.
No tengo ningún verso,
Centellando en mi estela.
No creo en colores,
Que están marcados en pechos,
De gente de cuyas bocas
Escapan, mentiras y serpientes.

Pero amo a mi tierra:
Ese sol que me levanta,
Con sus rayos al albor,
Ese mar cuya marea,
Con su batir me mezclo.
Esos campos, áridos y secos,
Que con la mínima lluvia,
Reviven eufóricos, luchadores,
Como su gente, de tez morena,
Que nace vive, y muere,
Y yace después tres metros bajo tierra,
Libres, por fin de dolores,
De falsas alabanzas que son mentiras,
Y, con el rostro, pintado de una vida,
Amarga, pero de aquel que por fin yace,
Bajo tierra, encontrando lo anhelado.

Requiescat in pace.

(XXII) Homicidio permitido

"Las mejores personas,
son las que están locos"

Homicidio permitido.

Enfrentarte al mundo,
Saber quién eres.
Mirar sin temor al infinito.
Avanzar, un paso, otro.
Sentir el aliento de las olas,
Poco a poco, a cada paso.

Cuenta la leyenda,
Que yo misma escribí
En la arena de la playa,
Que las almas de las personas,
En llamas prendidas están.

Cuenta la leyenda,
Que cada persona,
Cada espíritu, alguien es.
Cuenta que la mía,
Rojo fuego, rojo atardecer, es.

Pero la sociedad no quiere,
No quiere almas, ni amor, no vive.
La sociedad atrapa, con rejas,
Que parecen de cartón.

La sociedad es como el agua,
Que apaga el fuego.
Es como la mano,
Que quita la estufa.
Es como ese viento gélido,
Que sopla en tu nuca.
Es como ese folio en blanco,
Que te paraliza y frena.

La sociedad es como cerrar los ojos,
Un instante, y nunca más abrirlos.
Es como una habitación oscura,
En la cuál caes preso.
La sociedad es como ese calcetín,
Que nunca tiene pareja.
Es como ese verano,
Sin días de sol.

La sociedad te atrapa,
te sesga, te mata.
La sociedad actual,
Es el mayor genocidio,
Jamás conocido y cometido,
Al alma de un recién nacido.

La sociedad es el asesino,
Siempre permitido.

Pero ni nos podemos resistir.
Así que, ¿Para qué luchar?

martes, 21 de enero de 2014

(XXI) Bella y Muerta.

"Dulce y débil mariposa.
Atrapada, pero siempre hermosa"

Bella y Muerta

¡Que bella es la chica!
Todos la admiran,
Todos le miran.
Que bella, que besos,
Oculto entre sus labios.

Que bellos sus cabellos,
Que fluyen libres.
¡Y sus ojos, que mirada!
Oscuros como pozos,
Dónde ni un rayo aparece.

¡Que bella la dama!
Tiene el rostro de la luna,
pálido y dulce marfil.
Delicadas muñecas,
Y dedos de pianista.

Oh, dulce y bella dama.
Que la muerte, te ha llevado,
Lejos, muy lejos, con ella.
Al lado de las estrellas,
Junto a la luna.

Pero tú, oh, bella dama.
Con tu luz cegarás,
Con tu luz alumbrarás,
A la más de bella 
De la las lunas llena.

{Pero muerta yaces,
muerta estás. 
Bajo tres metros de tierra,
Pereces tu ya}




(XX) Los recuerdos rotos

"Los besos son como pedazos del alma,
que luchan por abrazar y acariciar a otra alma"


Los recuerdos rotos

Son recuerdos rotos,
Aquellos besos nunca robados,
Aquellas lágrimas no derramadas.
{Son versos silenciosos}

Son versos silenciosos
Aquellas risas nunca vistas,
Aquellas palabras no sonadas.
{Son palabras calladas}

Son palabras calladas,
Aquellas que murieron en las gargantas,
Aquellas que nunca se aspiraron.
{Son caladas mal dadas}

Son caladas mal dadas,
Aquellas que se planearon,
Aquellas que no se besaron.
{Son besos perdidos}

Son besos perdidos,
Aquellos que fueron esperados,
Aquellos que estuvieron manchados.
{Son recuerdos rotos}

Son recuerdos rotos,
Pedazos de alma
Plagiados de dolor.
Pedazos de personas.
Perdidas en el horror.

{Son recuerdos rotos}

lunes, 20 de enero de 2014

(XIX) Sueños de Metralla - Escena Primera

1.

ACTO PRIMERO
DEL MÉDICO LOCO QUE TRATABA A CUERDOS.

(Escena Primera)

               La escena muestra una sala mustia y con hedor a muerte. Con calma en el ambiente pero de cansancio. Los suelos son de granito veteado, frío y gris. Las paredes son de un blanco “roto”, como dirían muchos artistas bohemios (locos, malditos locos). La calefacción desconectada o rota se esconde en un recubrimiento de intento de madera gris, pero que tiene el inhumano tacto del plástico (inhumano, y eso que es el invento del siglo). Las ventanas son amplios ventanales, que permiten ver un cielo tan azul que duele de amor mirarlo fijamente. Un jardín y una fuentecilla antigua se ven de fondo. La fuente está rota y unos barrotes gruesos como los brazos de un moribundo impiden escapar.
               En una esquina, una mesa con un tablero de ajedrez sin piezas (más de uno puede intentar atragantarse con ellas). Las sillas son viejas (da miedo sentarse en ellas, seguro que se rompen). Una mesa de pin-pon sin palas (¡evitemos posibles altercados entre moribundos!) se encuentra en el centro de la sala.
               Varias personas, los LOCOS, están mirando embobados las ventadas. Parece que no ven los barrotes, o simplemente no ven nada. No se mueven, casi me atrevería a decir que no respiran. (No son personas, son locos).
               Algunos fumándose un cigarro y otros con mirada cansada, están los MÉDICOS, o al menos intento de ello. Todos soñaron con conseguir rescatar a personas de las garras de la muerte, con una mujer rubia con buen culo que fuera de compras, hiciera buena comida y les diera lo que ellos pedían. Y acabaron en el culo del mundo (El manicomio)
               AINA, una chica pelirroja, con aire de niña pequeña y con pecas está apartada sentada en el suelo. Tiene los ojos abiertos enfocados a la nada. Juega con la mano que ya no tiene, aunque aún siente. (En sus sueños sigue teniendo dos manos y estrangula a más de uno.) De repente, airada se levanta, y mira hacia el público con mirada vieja y desafiante.

AINA:
¡Qué tedioso fue el día,
Y que maldito, diablos,
En el que acabé presa aquí;
Dónde los sueños buscan,
Desesperados,
La esperanza de un más allá.
Dónde los héroes sueñan
Con la meta por alcanzar!

MÉDICO 1:
Ya estamos con la loca esta,
Más de un disgusto nos va a costar,
A ver si algún día trata de escapar,
Y en la sala blanca la podemos encerrar.
(Los MÉDICOS se ríen, y uno se atraganta con su propia saliva).

AINA:

(Furiosa, con los ojos verdes brillando con fuerza, pero moribundos).

¡Gritan los cantares!
Las leyendas de héroes.
¡Gritan las historias!
Las hazañas de los caballeros.
¡Fuego, sangre, dolor!
¡Fuego, sangre, terror!
¡Muerte, muerte, muerte!
(Su voz sueña como un graznido de los cuervos).
Que fue de la vieja gloria,
¡De aquel viejo regio!
Que fue de los reyes,
De los caballeros,
¡De aquellos malditos errantes!

LOCO 1:
(Se tapa los oídos con las manos, desesperado, y cierra los ojos, angustiado. Tiene miedo, miedo, miedo. Mucho miedo. Se encoge y los temblores lo sacuden violentamente. El frío se cala dentro, muy dentro en sus huesos, esqueléticos del hambre, la miseria y la locura. Comienza a agitarse y a boquear desesperado, como un pez fuera del agua).

¡Que se calle, que se calle!
¡Maldito pájaro de mal agüero!
¡Maldito sea tu oscuro cantar!
Maldito mil y unas veces,
Miles y millones cien veces…
¡Calladlo, atadlo, matadlo!

MÉDICO 2
(Da una calada al cigarrillo y lo tira al suelo, a la vez que lo pisotea. Suspira y gruñe por lo bajo, a la vez que se acerca al LOCO, que está tirado en el suelo, presa de escalofríos.)

¡Maldita niña estúpida!
¡Estúpida niña manca!
¡La ataré y la encerraré!
¡Y a ver si muerta de hambre,
Sigue teniendo ganas de gritar!

(Dos médicos se acercan a Aina y la agarran del brazo y del torso de malas formas. Le dan puntapiés de propina, y un gemido escapa de la garganta de ella. Otro médico se acerca al loco, y trata de obligarle a levantarse, pero el loco estalla en llantos angustiosos.)

AINA
(Grita y solloza, y maldice a los cuatro vientos, mientras es arrastrada. Pero su peso de niña provoca que se la lleven prácticamente a volandas.)

¡Locos, locos estáis todos!
¡Os juro por las estrellas,
Y por la luna del cielo,
Por el cometa sangrante
Y por los versos centellantes,
Que escaparé y os degollaré,
Que justicia implantaré!
¡Locos, locos, locos todos!

MÉDICO2:
Irónico que loco,
Llame loco al médico.
¿Somos pues locos,
Curando a cuerdos?

(El médico se ríe de forma cruel, mientras sale junto con el MÉDICO3 arrastrando o llevando de volandas a Aina.)

               Suena una puerta chirriar de fondo, y entra en escena ENFERMERA BARTOLOMERA. Lleva un vestidito corto blanco, y una corona con una cruz en la cabeza. Unas zapatillas adornan sus pies. El vestido tiene algunos remiendos hechos por la propia enfermera en un vano intento pasado de hacerlo más atractivo. Tiene las rodillas huesudas y con el frío las tiene moradas. Su pelo es corto y desaliñado, de color madera rancia, y su mirada de zalamera junto con unos ojos tuertos. Lleva un carrito cuyas ruedas chirrían desastrosamente, con vasos de plástico amarillentos encima de ella.

ENFERMERA BARTOLOMERA:
(Con gesto aburrido)
¡La medicina, la medicina,
Bastardos, locos,
La medicina, la medicina,
De todos los tamaños!

MÉDICO 1:
(Con tono guasón e irónico)
¡Bartolomera la fea!
¡De todos los tamaños,
Pero dinos cuál de todos,
Prefieres en tu coño!

ENFERMERA BARTOLOMERA:
¡Ay, que risa, me desorino!
Que chistoso, ¡Me desternillo!
Afirmativo, me gusta el tamaño,
Y por eso el tuyo nunca lamo.

(ENFERMERA BARTOLOMERA se contonea ante el Médico1 riéndose de él. Éste, se pone rojo y frunce el ceño. No le ha gustado que la enfermera lo trate de esa forma, y menos aún ante sus compañeros, que se ríen como hienas.

 ENFERMERA BARTOLOMERA:
(Suspira, y nuevamente con gesto aburrido)
¡La medicina, la medicina,
Bastardos, locos,
La medicina, la medicina,
De todos los tamaños!

ENFERMERO 4:
¡Y sigue y sigue con la cantina!


LOCO 2 (Nikolai):
(Deja de mirar por unos instantes la ventana. Tiene un poco de baba corriendo por la comisura de sus labios, y a sus manos les faltan dedos. Seis en concreto, como la cifra del número del diablo. (Otra historia que ya contaremos.) Se acerca a la Enfermera Bartolomera con ojos desorbitados.)

Yo no quiero medicina,
Ni tampoco vitaminas,
Yo no quiero palabras,
Que me dañen más el alma,
Ni que me arañen el corazón.
Yo quiero un abrazo,
Una caricia y un susurro,
Una flor y un beso
Dado en secreto,
En la oscuridad de la noche,
Tan oscura como las estrellas,
Tan brillante como la luna,
Y tan bella como la amapola.
Yo quiero buscar a mi amada
Que corre perseguida por bosques,
Por ciudades inhóspitas,
Por el desierto desamparado.

Aún recuerdo a mi amada,
Esa flor en el ocaso,
Ojos azules encendidos,
Pero rubio bronce.
Manos delicadas de marfil,
Pies suaves de nubes.
Una doncella hermosa,
Una doncella de ensueño.
Como esas que aparecen
En los cuentos mágicos,
En los cuentos de historias
Que nunca más se verán.
Oh amada mía, sólo mía,
Es tu pelo como el río,
Y son tus ojos como dos pozos,
Enormes, oscuros,
Dónde me ahogo.
Son mi perdición, y mi luz,
Mi sueño y mi pesadilla.
Oh amada mía,
Doncella y alma mía.
Eres pequeña pero sólo mía…

(Se acaricia el pecho y una lágrima solitaria le recorre el rostro).

ENFERMERA BARTOLOMERA:
¡Ya está bien de lágrimas,
Y de lamentos, de sollozos!
¡Tomemos la pastillita,
Y vayamos a tomar el sol!
¡Vamos, para arriba Nikolai!
¡Que la mentira más perra,
Es que la vida es bella!

(La Doctona Bartolomera se ríe y le da las pastillas al Loco2, Nikolai)

               Se cierra el telón. Los médicos fuman y la doctora Bartolomera sonríe por no llorar. Nikolai se abraza a sí mismo, mientras que unos locos aúllan y otros se mueren por dentro y por la mirada. Unos están locos y otros están menos cuerdos, pero al fin y al cabo son personas apresadas.


(XVIII) Los versos envenenados

"Siento cada hueso como suspiros,
envenenados entre mis versos"

Los versos envenenados

Dicen que la poesía
Es el remedio del alma.
Dicen que la poesía,
Es el reflejo de la mirada.

Dicen que un poeta,
Ve el cielo viendo sueños.
Dicen que un poeta,
Ve reflejos de versos.

Dicen que un soñador
Lucha por sus sueños.
Dicen que un soñador
Nunca se atreve a cogerlos.

Dicen que yo soy soñadora,
Que lucho y debato.
Dicen que yo soy (intento) poeta,
Que escribo y sueño.

Dicen y dicen, pero me atan.
No puedo vivir de letras.
Dicen y dicen, pero me atan.
¿No se dan cuenta de que muero?

Dicen que mueres,
Cuando tu corazón se para.
Dicen que mueres,
Cuanto tu mente se separa.

Dicen todo, hablan mucho.
Pero cuando abandonas, yo muero.
Dicen todo, hablan mucho.

Pero muero cuando escribo versos.

viernes, 17 de enero de 2014

(XVII) Dónde los peces mueren.

"Tengo frío, señor. Tengo frío, amor.
No te preocupes cariño. Yo te abrazo...
Yo te abrazaré hasta que la muerte te arranque de mis brazos."


Dónde los peces mueren

El mar está frío congelado
{Como mis entrañas, mente}
El mar es infinito y ínfimo
{Como mi arte, alma}

Tratamos de escapar,
Tratamos de luchar,
Pensamos, todos los días,
A cada instante, momento.

“¿Yo? Yo no.
Otro día, otra hora,
Quizás otro momento.
¿Pero yo? Yo no.

Acepto mi muerte,
Resignada mirada,
Ojos cerrados,
Mente abierta.

Pero llega, llegará.
{No seré yo, no seré yo}
Pero llega, llegará
{No seré yo, no seré yo}

Trato de sentir calor,
Trato de sentir amor.
Trato de sentir valor.
Trato de sentir… algo.

Pero caigo, caigo.
Lentamente y con vértigo.
Caigo en el vacío, caigo.
Caigo en la morada del infierno.

Muero, querida, muero.
Encerrado en este mar,
Encerrado en este tiempo,
En este simple cuerpo.

Muero, querida, muero.
Lentamente el veneno
Lame mis venas, cielo.
Muero, querida, muero.

Cierro los ojos.
¿Qué más vez?
¿Qué más sientes?
Solo frío, miedo.
                Solo siento negro.