sábado, 8 de marzo de 2014

(XXXXIV) Envenenada



Envenenada

Envenenada, muerta,
Fría, caída, pálida.
Chaos estaba muerta
en vida, vida en
muerte. Fría.

Tenía dos serpientes
A sus espaldas, como
Demonios, envenenando
Sus marchitas venas.

Tenía miles de 
Mariposas, muriendo
A su alrededor, 
Marchitando el bosque.

Chaos tenía la
Mirada gris mustia,
Y cuando susurraba,
Mataba a la luna.

Su pelo era negro
Azabache como el
Carbón, y jugaba,
Irónico, a prenderlo.

Chaos me miraba,
Y no tenía alma.
Andaba por andar.
Avanzaba por andar.

Pues Chaos no
Tenía alma. 

Chaos era unos
Versos inacabados.
Una página de diario,
Tachada por el dolor.

Era una hoja verde,
Nacida en el invierno.
Una gota de agua,
En la profundidad desértica.

Chaos no era nadie.
No tenía alma ni voz.
Sólo tenía un carboncillo,
Un mechero y cenicero.

Un mechero para prender su pelo.
Un cenicero para recoger cenizas.
Y un carboncillo para tejer su voz.
Chaos, muerta y caída estaba.

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