"Quememos los pulmones,
adheridos al asfalto"

Asfixia
Y por ello a veces tosía,
Tratando de echar de su interior,
Todo el dolor que sentía.
La bella por las noches lloraba,
Y ahogaba sus lágrimas en la almohada,
Y en sus sueños, pesadillas,
Mordeduras en el alma provocaban.
Bella dama, dulce estrella.
¿Por qué te duele el alma?
¿Por qué tus pulmones
No toman aire?
La dama sonreía,
Daba un beso y se iba.
Y a continuación acariciaba,
Las ácidas cuchillas amargas.
La dama una noche,
Al borde del acantilado huyó.
Noche abierta, estrellas brillantes.
Luna llena que al alma alienta.
No lo dudó, ni pensó,
Pues el dolor le traspasaba.
Un paso y cayó al vacío.
El mar en calma le esperaba.
Y cuando cayó,
Sus pulmones peces tragaron.
Más no se debatió, no huyó.
Soltó todo el aire de sus pulmones.
Y cuando la última perla
De sus pulmones se fue,
Una sonrisa en su rostro,
Y cerró los ojos.
El frío llegó a sus huesos,
El agua a sus pulmones,
Abrió los ojos y vio oscuridad.
Y cayó en ella, cayó y cayó.
Y la muerte su corazón acarició.
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